El Barco

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La semana pasada me quede en uno de los mejores hoteles en Los Cabos que se han construido en los últimos diez años y aunque voy mucho a esa zona de México , nunca le había visitado  , sin embargo ahora tengo un nuevo hotel favorito , al cual me dirigiré cada que visite la zona .

 

El primer día en aquel hotel , baje a la playa para pasar la mañana en la falda de las olas del mar ya que para mi no hay mejor manera de descansar cerrando los ojos de mi rostro y abriendo los ojos de la mente para poder así rejuvenecer  todo aquello que haya pasado su curso debilitando el ser.

 

Sin embargo algunas veces los planes que se tienen no suceden por situaciones terciarias que aspiran nuestra atención de manera absoluta por algún evento de carácter extraordinario o fuera de lo normal.

 

Esto lo digo debido a que tan solo unos minutos tras haber cerrado los ojos escuche un cañonazo proveniente de algún lugar de la mar por lo que naturalmente me desperté en acorde con el alarmar de mis sentidos  para ubicar de donde había provenido tal sonido cuando abruptamente escuche un segundo rugido de otro cañón.

Al escuchar aquel segundo disparo ubique dela providencia del mismo.

El disparo venia de una nave parecida a un barco pirata o a la nao de oriente que navegaba armoniosamente con sus velas blancas extendidas en todo su esplendor dando la impresión al ojo que algunas nubes curiosas hubieran bajado a los mares para resguardar a aquella nave que avanzaba con el viento.

Al preguntar sobre el provenir de aquel viejo buque , los camareros del hotel me dijeron que se trataba de un nuevo restaurante bar en un buque que navega por la costa de la zona , disparando cañones de vez en vez , creando  así   una atmósfera única remontando a sus pasajeros del pasado mientras disfrutan de alguna margarita o de tragos  mas fuertes en compañía del sol , el viento y el mar.

Me dicen que el mejor momento para estar en aquel buque , aunque debido a lo mismo es difícil de conseguir una reservación , es en la puesta del sol donde se apagan las luces de la nave recibiendo a este fenomenal obra del creador del universo directo y con la ventana de los sentidos abiertas.

Me dijeron también de otros destinos por los que el buque navega dos noches a la semana ( viernes y sábado) que son unas islas un tanto alejadas infiltrándose a sus manglares donde viven muchos cocodrilos de agua salada , siendo esta una especie de cocodrilos enorme de suma ferocidad.

Aunque la ferocidad de estos cocodrilos es algo emocionante para muchos , la verdadera atracción de estas bestias es el concierto de luces que sus ojos producen en la obscuridad pareciendo , según lo que escuche, un segundo universo con todas sus estrellas.

Si bien esta vez no pude ir a aquel misterioso buque , prometo que será lo primero que he de hacer la siguiente vez.